Nuestro documento
se centra en la Fachada del Nacimiento, es en la
que Gaudí trabajó personalmente,
y en la que pudo más allá de los experimentos y las
maquetas de su laboratorio de trabajo, materializar
su definida visión de la obra, y en vivo impregnar la piedra
con su tacto, cosa que no ocurrirá con el resto del Templo
que se ha construido después de su muerte. Creemos que el
completo Templo será siempre una obra de Gaudí,
pues con su equipo de colaboradores dejó prácticamente
las directrices importantes a seguir partiendo de sus propias creaciones,
con dibujos y planos que pudieron salvarse de la aniquilación,
y maquetas arduamente reconstruidas, a pesar de que existen opiniones
de lo contrario, pero la Fachada del Nacimiento
siempre será la que mayor reflejo del artista revele y es
precisamente en la que concibió el Jesús Invisible.
Recordemos
la ubicación del Templo, y conscientes de que algunas particularidades
de su situación y orientación, así como el
contenido literario de los pórticos son conocidos por muchos
y pueda parecer reiterativo el recordarlo, repasémoslos brevemente
con el fin de familiarizar al lector desdocumentado y desde ahí
comenzar a adentrarnos en el misterio que a todas luces
nos regaló Gaudí en tan singular
obra.
La Avenida
de Gaudí es la vía que nos comunica al final
de su trayecto con el Hospital de San Pablo. También
podemos ver las direcciones contrarias hacia mar
y montaña, y aproximadamente la dirección
de Levante, por donde nace el Sol cada mañana,
y lógicamente se pone por el lado contrario, o sea, iluminando
al atardecer la Fachada de la Pasión.
En el plano
también se indica la referencia a las dos plazas adyacentes
a la de construcción, la correspondiente a la Fachada
de la Pasión recibe el nombre de Plaza de
la Sagrada Familia, distribuida en su interior con unos paseos
ajardinados, plantados con abundante vegetación, árboles
y arbustos varios, y la Plaza de Gaudí, frente
a la Fachada del Nacimiento, en la que sólo
existe un único y amplio paseo rodeando la completa plaza,
con la misma profusión vegetal que la anterior, abrigando un
amplio estanque central en el que habitualmente acostumbra a vivir
una familia de patos, y en cuyas aguas puede verse la completa fachada
con los campanarios reflejada en su superficie.
Se ha de remarcar
el hecho de que el único campanario que Gaudí
vio concluido fue el de San Bernabé, el de
la izquierda, y que de los tres pórticos faltaban sus correspondientes
pináculos, pero es constatable que tanto planos como maquetas
de los mismos, o sea su concepción, ya se encontraban realizados,
y que seguramente muchas de las piedras talladas que los compondrían
esperaban ya terminadas en los talleres a ser llevadas y colocadas
en la fachada. El estado de las obras en el momento de la repentina
muerte de Gaudí, cuyo sentido de construcción
denota claramente ir de izquierda a derecha, induce a pensar el mismo
orden de ejecución para los pináculos, lo que podría
significar que estos elementos, en especial el pináculo del
pórtico de la Esperanza, eran los que ocupaban
la mente del arquitecto, tal vez con tanta intensidad que le
llevaron al trágico despiste que sesgó su vida.
Dibujo: PAR 2004. |
 |
 Nos
basaremos en esta premisa, que los dos pináculos laterales,
el de la Esperanza en la izquierda y el de
la Fe en la derecha, tal como se encuentran
en la actualidad son fiel reflejo
de como Gaudí los concibió.
Tomar como verdadero este antecedente es muy importante para
poder desarrollar nuestra proposición que asevera que
el Jesús Invisible está creado
por el mismo Gaudí y que lo hizo de
forma consciente y deliberada, y
que sus sucesores respetando las directrices del maestro,
muy posiblemente ajenos a las auténticas
intenciones del artista, los concluyeron fielmente siguiendo
las pautas que él había establecido.
 El dibujo
de al lado muestra las diferencias entre lo avanzado de la
construcción en el momento de morir Gaudí
y la versión de la fachada y los campanarios una vez
concluidos. Pueden apreciarse los elementos inacabados: rematar
tres campanarios y los tres pináculos
de los correspondientes pórticos. |
Gaudí
dedicó esta fachada, a la cual en ocasiones se refería
a ella como la Fachada de la Navidad, a explicar
el nacimiento, la niñez y la adolescencia de Jesús
según los Evangelios, conjuntamente con algunos principales
dogmas de la religión católica. Estas tres edades son
las utilizadas para escenificar distintos pasajes; en el pórtico
de la Caridad la venida de Jesús
al mundo, con coros de ángeles músicos y cantores rodeando
el nacimiento, la adoración de los Reyes Magos
y los Pastores, y en los pórticos laterales continúa
con aspectos relacionados de la vida de Jesús,
y están dedicados principalmente a la Virgen María
y a San José, así como a otros pasajes,
además de distintos emblemas y símbolos.
En conjunto
los tres pórticos forman un paisaje unísono con abundancia
de formas escultóricas de todo tipo: humanas, animales y vegetales,
así como iconográficas, emblemas, anagramas, textos,
etc. Prácticamente el completo estilo narrativo de
la fachada está basado en la figuración
realista, cualquier espectador, aún no conociendo
la historia de Cristo o el Nuevo Testamento, puede
describir la gran mayoría de los elementos representados en
la fachada. Cuando no estamos viendo una figura humana, o algún
animal o vegetal, o cualquiera de los muchos y variados emblemas con
su representación simbólica, es que estamos viendo simplemente
el muro de los campanarios o de las entradas, cosa a su vez ardua
en los pórticos, pues la vegetación esculpida en la
piedra se extiende de forma que prácticamente en un porcentaje
muy elevado éstos se encuentran ocultos tras la espesura
de tal exuberante follaje. La lista de seres y objetos que se encuentran
modelados en piedra es muy larga y no la reproducimos completa aquí,
pero no queremos dejar de recordar que además de hallarse representado
un rosario de gran tamaño, hasta podemos descubrir una barca,
con su timón y su ancla, la estrella que guió a los
tres Reyes Magos, el taller de carpintería
donde aprendió Jesús, y así
podríamos ir poniendo ejemplos del extenso reportaje que Gaudí
ilustra acerca de Jesús documentado con esculturas
en la completa fachada, todo ello con un lenguaje totalmente realista.
Subrayamos este
importante hecho: en la composición unitaria de los tres pórticos
de la Fachada del Nacimiento el estilo narrativo
que con evidente facilidad distinguimos es altamente figurativo
y realista, en todo lo relatado se utiliza
un lenguaje lo mas clasicista posible: que cada elemento
sea tan parecido a la realidad que pueda ser su equivalente
o aparentar suplirla.
Maragall
pregunta en sus textos:
 |
«¿Y
qué otra cosa es un templo sino un lugar en el que todo se llena
de sentido, desde las piedras y el fuego hasta el pan, el vino y las
palabras?» |
 |
|