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El Jesús Invisible de Gaudí
Creado: Noviembre 2004
Un Canto al Amor - Autor: PAR
Última Revisión: Agosto 2005


La Fachada del Nacimiento

Nuestro documento se centra en la Fachada del Nacimiento, es en la que Gaudí trabajó personalmente, y en la que pudo más allá de los experimentos y las maquetas de su “laboratorio” de trabajo, materializar su definida visión de la obra, y en vivo impregnar la piedra con su tacto, cosa que no ocurrirá con el resto del Templo que se ha construido después de su muerte. Creemos que el completo Templo será siempre una obra de Gaudí, pues con su equipo de colaboradores dejó prácticamente las directrices importantes a seguir partiendo de sus propias creaciones, con dibujos y planos que pudieron salvarse de la aniquilación, y maquetas arduamente reconstruidas, a pesar de que existen opiniones de lo contrario, pero la Fachada del Nacimiento siempre será la que mayor reflejo del artista revele y es precisamente en la que concibió el Jesús Invisible.

Recordemos la ubicación del Templo, y conscientes de que algunas particularidades de su situación y orientación, así como el contenido literario de los pórticos son conocidos por muchos y pueda parecer reiterativo el recordarlo, repasémoslos brevemente con el fin de familiarizar al lector desdocumentado y desde ahí comenzar a adentrarnos en el misterio que a todas luces nos regaló Gaudí en tan singular obra.

Plano Sagrada Familia
Dibujo: PAR 2004.
En el dibujo podemos ver la plaza central que es donde se ubica la construcción del Templo, de la que sólo se muestra esquemáticamente la Fachada del Nacimiento, situada en la calle Marina. Paralela a ésta en su lado opuesto, en la calle Cerdeña, se situaría en el plano la Fachada de la Pasión, y encarada a la calle Mallorca la Fachada de la Gloria, ésta parte frontal del Templo y entrada principal, y por último el ábside, fachada posterior del Templo que colinda con la calle Provenza.

La Avenida de Gaudí es la vía que nos comunica al final de su trayecto con el Hospital de San Pablo. También podemos ver las direcciones contrarias hacia mar y montaña, y aproximadamente la dirección de Levante, por donde nace el Sol cada mañana, y lógicamente se pone por el lado contrario, o sea, iluminando al atardecer la Fachada de la Pasión.

En el plano también se indica la referencia a las dos plazas adyacentes a la de construcción, la correspondiente a la Fachada de la Pasión recibe el nombre de Plaza de la Sagrada Familia, distribuida en su interior con unos paseos ajardinados, plantados con abundante vegetación, árboles y arbustos varios, y la Plaza de Gaudí, frente a la Fachada del Nacimiento, en la que sólo existe un único y amplio paseo rodeando la completa plaza, con la misma profusión vegetal que la anterior, abrigando un amplio estanque central en el que habitualmente acostumbra a vivir una familia de patos, y en cuyas aguas puede verse la completa fachada con los campanarios reflejada en su superficie.

Ya orientados nos hemos de situar frente a la Fachada del Nacimiento, y recomendamos en este primer estudio lo hagamos a plena luz del día. Lo primero que podemos detectar con facilidad es que la Fachada del Nacimiento se compone de tres grandes pórticos de forma triangular y ordenados en sucesión, el central mayor que los laterales, que son la entrada a las cuatro torres campanario, así como al interior del Templo. Cada campanario está dedicado a uno de los apóstoles, y los pórticos a dogmas católicos, obviamente el contenido simbólico de cada pináculo se corresponde con el del pórtico al que pertenece.

Nuestro estudio se centrará en el pórtico de la Esperanza, pero tomaremos algunas referencias del de la Fe con el fin de contrastarlos a ambos.
Componentes Fachada del Nacimiento
Dibujo: PAR 2004.

Se ha de remarcar el hecho de que el único campanario que Gaudí vio concluido fue el de San Bernabé, el de la izquierda, y que de los tres pórticos faltaban sus correspondientes pináculos, pero es constatable que tanto planos como maquetas de los mismos, o sea su concepción, ya se encontraban realizados, y que seguramente muchas de las piedras talladas que los compondrían esperaban ya terminadas en los talleres a ser llevadas y colocadas en la fachada. El estado de las obras en el momento de la repentina muerte de Gaudí, cuyo sentido de construcción denota claramente ir de izquierda a derecha, induce a pensar el mismo orden de ejecución para los pináculos, lo que podría significar que estos elementos, en especial el pináculo del pórtico de la Esperanza, eran los que ocupaban la mente del arquitecto, tal vez con tanta intensidad que le llevaron al trágico despiste que sesgó su vida.

Estado de la Construcción
Dibujo: PAR 2004.
Nos basaremos en esta premisa, que los dos pináculos laterales, el de la Esperanza en la izquierda y el de la Fe en la derecha, tal como se encuentran en la actualidad son fiel reflejo de como Gaudí los concibió. Tomar como verdadero este antecedente es muy importante para poder desarrollar nuestra proposición que asevera que el Jesús Invisible está creado por el mismo Gaudí y que lo hizo de forma consciente y deliberada, y que sus sucesores respetando las directrices del maestro, muy posiblemente ajenos a las auténticas intenciones del artista, los concluyeron fielmente siguiendo las pautas que él había establecido.

El dibujo de al lado muestra las diferencias entre lo avanzado de la construcción en el momento de morir Gaudí y la versión de la fachada y los campanarios una vez concluidos. Pueden apreciarse los elementos inacabados: rematar tres campanarios y los tres pináculos de los correspondientes pórticos.

Gaudí dedicó esta fachada, a la cual en ocasiones se refería a ella como la Fachada de la Navidad, a explicar el nacimiento, la niñez y la adolescencia de Jesús según los Evangelios, conjuntamente con algunos principales dogmas de la religión católica. Estas tres edades son las utilizadas para escenificar distintos pasajes; en el pórtico de la Caridad la venida de Jesús al mundo, con coros de ángeles músicos y cantores rodeando el nacimiento, la adoración de los Reyes Magos y los Pastores, y en los pórticos laterales continúa con aspectos relacionados de la vida de Jesús, y están dedicados principalmente a la Virgen María y a San José, así como a otros pasajes, además de distintos emblemas y símbolos.

En conjunto los tres pórticos forman un paisaje unísono con abundancia de formas escultóricas de todo tipo: humanas, animales y vegetales, así como iconográficas, emblemas, anagramas, textos, etc. Prácticamente el completo estilo narrativo de la fachada está basado en la figuración realista, cualquier espectador, aún no conociendo la historia de Cristo o el Nuevo Testamento, puede describir la gran mayoría de los elementos representados en la fachada. Cuando no estamos viendo una figura humana, o algún animal o vegetal, o cualquiera de los muchos y variados emblemas con su representación simbólica, es que estamos viendo simplemente el muro de los campanarios o de las entradas, cosa a su vez ardua en los pórticos, pues la vegetación esculpida en la piedra se extiende de forma que prácticamente en un porcentaje muy elevado éstos se encuentran ocultos tras la espesura de tal exuberante follaje. La lista de seres y objetos que se encuentran modelados en piedra es muy larga y no la reproducimos completa aquí, pero no queremos dejar de recordar que además de hallarse representado un rosario de gran tamaño, hasta podemos descubrir una barca, con su timón y su ancla, la estrella que guió a los tres Reyes Magos, el taller de carpintería donde aprendió Jesús, y así podríamos ir poniendo ejemplos del extenso reportaje que Gaudí ilustra acerca de Jesús documentado con esculturas en la completa fachada, todo ello con un lenguaje totalmente realista.

Subrayamos este importante hecho: en la composición unitaria de los tres pórticos de la Fachada del Nacimiento el estilo narrativo que con evidente facilidad distinguimos es altamente figurativo y realista, en todo lo relatado se utiliza un lenguaje lo mas clasicista posible: que cada elemento sea tan parecido a la realidad que pueda ser su equivalente o aparentar suplirla.

Maragall pregunta en sus textos:

«¿Y qué otra cosa es un templo sino un lugar en el que todo se llena de sentido, desde las piedras y el fuego hasta el pan, el vino y las palabras?»
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