El Jesús Invisible de Gaudí
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Creado: Noviembre 2004
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Un Canto al Amor - Autor: PAR |
Última
Revisión: Agosto 2005 |
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Miscelánea
Gaudí |
Sentimos ser insistentes, pero como habrá podido percibir el
lector, este documento sólo acaricia la punta del iceberg que
supone realizar un conciso y exhaustivo estudio de la doble escultura de Gaudí, Peñasco de Montserrat / Jesús Invisible,
en los diversos aspectos que hay involucrados, debido a lo cual he
de reconocer que desde la estructura proporcionada al desarrollo aquí
presentado, es evidente que han quedado muchas cuestiones en el tintero,
y alguna merece ser comentada, mas antes aprovecho para recordar que
el mismo Gaudí decía:
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«Nada
hay perfecto en las manos del hombre, y todo es susceptible
de perfeccionamiento».
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Queda
manifiesto que la exposición de la escultura el Jesús
Invisible, la he presentado en sentido inverso, pues en primer
término la descubrí, y más tarde, con el
meditar del tiempo, fui deduciendo los planteamientos que he
desarrollado en las secciones. Siento que si a un espectador
común con cierto estudio del tema, que ha tenido el privilegio
creacional de poner en aviso de aquello que a Gaudí no
le dio tiempo a comunicar, le ha podido inspirar este Canto
al Amor, se me hace inquietante imaginar las sorprendentes e
inesperadas relaciones e importantes significados científicos así como simbólicos que desprenderán aquellos
que conocen a fondo tanto a Gaudí, en los aspectos humano,
científico, artístico y filosófico, como
a esas correspondientes materias, y en la misma medida las revelaciones
que descubrirán muchos aún cuando sus profesiones
e ideologías iinicialmete parezcan ser distantes a los
extensos contenidos que abriga el Peñasco de Montserrat con su Jesús Invisible. He podido constatar, por aquellos
a los que he tenido la oportunidad de poner al corriente, que
siempre se produce un rápido reconocimiento acompañado
de una fuerte sensación de hondo misterio, y después
de haber realizado este documento, me siento con una gran convicción
de que quedan muchos puntos por averiguar tras el Jesús
Invisible, que sólo podrán revelar niveles más
altos de investigación técnica así como
artística y filosófica e histórica, mas
ahora para gozar de la escultura como espectador sólo
se precisa descubrirla con un corazón abierto. |
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El Jesùs Invisible,
Foto: PAR 1988. |
El Peñasco
de Montserrat es una escultura doble,
en su sentido físico lo es puesto que sus signifivados varían
en función de la luz, pero sus dos lenguajes también
son dobles, pues uno es figurativo, el Peñasco
y sus simbologías, y el Jesús
Invisible tanto en lo físico como en lo simbólico
su significado es fenoménico, en
ambas versiones de la escultura se precisa de luz
para contemplarla, en su versión natural, con luz diurna,
y en su versión fenoménica, el Jesús
Invisible, con luz artificial adecuadamente calibrada.
Pero en la Fachada del Nacimiento tenemos otros ejemplos
de esculturas dobles, aunque en otro sentido, pues en principio
no sugieren ninguna aparición fenoménica, ya que más
bien son la fusión de dos esculturas; el conjunto
en el pórtico de la Caridad, que representa
a los seis primeros signos del zodíaco, que se encuentra enmarcando
a la escultura que simboliza la encarnación del verbo, son
un ejemplo. Las figuras de este zodíaco se encuentran al mismo
tiempo significando su propio valor simbólico a la vez que
vegetación, y son de difícil lectura, y aunque se pueden
interpretar, ellas son más ocultas, que el Jesús
Invisible cuando se encuentra aparecido. Son un indicio de
que Gaudí ya vislumbraba este tipo de escultura
doble, y ahí experimentaba intuiciones, y una
vez comprendió en su mente el intríngulis físico
que le llevaba a la solución para la creación del acto
fenoménico, es sencillo deducir que no dudó
en aplicarlo, pues es un avance,
como el denominaba las soluciones que planteaba sin existir antecedentes,
ya que utiliza la luz y una composición
volumétrica particular para producir una imagen que en
realidad no existe, y a través de ella transmitir
algo muy fundamental para el ser humano; en esencia la escultura cumple
la pura función del Arte.
Es evidente que
las actuales condiciones lumínicas que presenta esta obra escultórica
para ser contemplada, no se corresponden con sus reales necesidades,
así como le ocurre a su policromía, y se deduce que
con una correcta iluminación, diseñada explícitamente
para el completo de subvolúmenes que contiene, y su adecuado
color en las superficies, favorecería la figuración
de la aparición fenoménica,
dándonos mayor realidad de lo que en ella hay implícito
a nivel simbólico, en palabras de Gaudí:
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«La
luz ha de ser la necesaria, ni excesiva, ni poca, puesto que
ambas cosas ciegan y los ciegos no ven.
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Gaudí insistió
considerablemente que la Fachada del Nacimiento debía ser policromada,
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«los
colores son la vida y la manifestación más visible
de la muerte es la falta de color»,
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lo que significa que cada figura, cada objeto, tiene su propio color,
y llegó a realizar un modelo en yeso conjuntamente con un colaborador
aplicando el estudio del color, quizá ahí, si todavía
se conserva, se encuentran indicios de cómo el veía
el Jesús Invisible. Pero sabiendo que debería
confiar en el entendimiento constructivo y cualidad artística
de sus sucesores, es de suponer que otorgaba el criterio adecuado
al talento del artista que le corresponda dar color a la Fachada
del Nacimiento, que se encontrará con el complejo
desarrollo que lleve a una excelente solución la aparición
fenoménica del Jesús Invisible.
Entonces, el día en que se pongan en marcha estos trabajos
de policromar la fachada, es evidente que hay una relación
entre las texturas del Peñasco, que sincronizan
con las sombras del Jesús Invisible en sus
distintas expresiones, que se habrán de tener en cuenta.
Cuando estas labores se estén ejecutando, seguramente se podrá
aprovechar para hacerle al Peñasco una pequeña
"cirugía plástica" con el fin de
corregir posibles errores de composición cometidos en el momento de su
ejecución, atribuibles al desconocimiento del Jesús
Invisible como parece evidente. El artista que tenga por
suerte tal encargo, deberá ser un buen conocedor de la luminotecnia
y de las simulaciones informáticas en tres dimensiones que
hoy podemos utilizar, pues es sencillo ver que el Jesús
Invisible, aún cuando ahora ya es espectacular, puede
ser deslumbrador habiendo estudiado y cuidado hasta el más
mínimo detalle cada uno de sus componentes volumétricos
y cromáticos, su forma, y en esencia su luz.
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«En
el Arte tiene que haber vida, y ésta se manifiesta principalmente
por medio del color. Una persona, al morir, pierde el color,
y a uno que está pálido se le dice que parece
un muerto.»
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A nosotros nos
parece que el Peñasco de Montserrat / Jesús
Invisible en cuanto a su original técnica utilizada,
avanzada incluso para nuestros días, pues todavía ha
de asimilarse y desprender aplicaciones
de lo aprendido, es un indicio de qué tipo de escultura y efectos
lumínicos Gaudí imaginaba para la Fachada
de la Gloria, la principal del Templo, esculturas
fenoménicas, mas es sólo una suposición,
pero frente a un complicado experimento que él proyectó,
con tal fuerza e intención que se
consiguió plasmar sin su presencia física en la ejecución,
él tuvo que conformarse con modelos y la visión del
Jesús Invisible en su mente, pero que ahora
podemos estudiar y aprender, quizá confiaría que los
descendientes utilizarían lo aprendido con el descubrimiento
técnico para aplicarlo en otros lugares del Templo, y la Fachada
de la Gloria podría ser muy buena candidata por su
precisa simbología que se espera representará.
Lo que sí
es un dato de su propia visión, es que contemplaba una representación
del infierno en el puente que deberá construirse para permitir
la circulación de automóviles justo delante de la entrada
principal, la de la Gloria en la calle Mallorca, con imágenes
escultóricas simbolizando la aberración de lo maligno,
el infierno, con lo que se podría suponer que existe alguna
relación simbólica entre el Jesús Invisible cuando
adquiere la semblanza del hombre afectado por la ignorancia y el mal,
y ese infierno del puente, puesto que viendo el conjunto desde el
frente como un plano pictórico induce la idea de correlación
entre ambos; el Jesús Invisible nos lo muestra en su rostro
y a la vez más abajo en la visión infernal del puente,
pero claro, el infierno por el momento, arquitectónicamente,
lo hemos de imaginar puesto que no se encuentra construido todavía,
pero esta concordancia cabría deducirla como tenida en cuenta
por Gaudí, ya que al mostrar algún modelo de los monstruos
que habrá en el infierno, dijo:
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«El
secreto para obtener la expresión adecuada consiste en
ejecutar una persona con las actitudes y las proporciones de
una bestia, puesto que el monstruo es la persona que da al olvido
la dignidad que le es propia y se aproxima a la bestialidad.»
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Año 1926.
Estado del Templo
con la muerte de Gaudí.
© Junta Constructora Temple Sagrada FamÌlia.
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Para
Gaudí el Jesús Invisible debió
ser algo tan vivo y palpitante como lo puede sentir
el espectador una vez lo ha descubierto. Imaginarlo durante
aquel tiempo cercano a su partida, ajeno a lo que la aleatoriedad
le deparaba, en el que los pináculos se encontraban cerca
de su colocación, barruntando con el del Peñasco
de Montserrat y su Jesús invisible, evitándose
el tener que entrar en discusión y detalles explicativos
de lo que pretendía materializar, que conducirían
a desventajosa polémica y a una pérdida de tiempo,
es consecuente pensar, teniendo una cierta idea de su carácter,
que optó por dejarse conducir por su sabia paciencia
de constructor y por su experiencia con otras originalidades
suyas que el había presentado al público, esperando
el momento en que el Peñasco de Montserrat
estuviera erigido, para entonces con muy pocas palabras, las
precisas, con su directo y peculiar modo de expresarse, transmitirlo
de forma clara y contundente, aprovechando una limpia noche
de Luna Llena, haciendo entender lo que allí había
creado a través de la directa percepción de sus
contemporáneos, el Jesús Invisible.
Pero por desgracia, un trágico accidente sesgó
su vida sin darle tiempo a dirigir su ejecución y mostrarla
personalmente, tiempo que es fácil pensar que él
hubiera dispuesto, ya que su padre llegó a vivir hasta
pasados los noventa años. |
Cuando se tiene
un atisbo del hombre que fue Gaudí, a través
de lo explicado por sus coetáneos que lo conocieron, por aquellos
que lo amaron, y también especialmente por su prolífica
obra y sus significados, a uno le inspira un ser humano que gozaba
tal vez de forma inconsciente, de un don especial en la creación
que fue creciendo en mayor medida al tiempo que envejecía,
que despiertan un natural afecto y amor por él, a la vez que
por la vida. Es bella la alegoría de que el Jesús
Invisible es el resultado de una percepción
tridimensional angélica. Si es cierto que sólo
los ángeles pueden ver en tres dimensiones, me parece una buena
forma de sentir a Gaudí, pues fue un ángel,
que viviendo entre nosotros, a través de escribir
en la piedra con luz, nos habló de que sin
amor no es posible la Sagrada Vida.
Reproduzco seguidamente
el significado de la palabra "Vanguardismo" publicado
en el Diccionario-Enciclopédico ESPASA en
una edición del año 1985, por definir con ello
de forma muy sintética el contexto en el que Gaudí
proyectó tan subliminal escultura:
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Nombre
genérico con el que se denominan ciertas escuelas o tendencias
artísticas nacidas en el siglo XX, ... con intención
renovadora, de avance y exploración.
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Me atrevería
a aseverar que la escultura Peñasco de Montserrat /
Jesús Invisible, es la culminación de esas
corrientes artísticas, del Vanguardismo, pero
no sólo ceñida a aquel pasado, pues la renovación,
el avance y la exploración
que se descubren en esta obra maestra de Gaudí,
continúan siendo un tremendo reto para la actualidad,
tanto técnico como artístico, lo cual la hace una escultura
absolutamente contemporánea. Asumirla
hoy en su verdadera innovación, significa abrir los caminos
del Arte y de la Ciencia, de la
mente, a tendencias inexploradas de las que Gaudí
nos mostró por donde iniciar los caminos.
Gaudí fue
un arquitecto, un científico, un artista, pero que se encontró
condicionado por el tiempo que le tocó vivir y no era su trabajo
cuestionar la actitud del ser humano frente a la vida de una forma
directa, mas se valía de lo que fluía por su mente,
traducido por sus manos y expresado con su corazón a través
de la piedra. No puedo por más imaginar qué obras extraordinarias
hubieran surgido de ese don si además sus encargos hubieran
provenido de científicos o filósofos. Se podría
hacer una bella metáfora; Gaudí siempre trabajó
para humanos, el Jesús Invisible, al ser un Canto al Amor,
es un canto a la vida, ¡fue un encargo de la Creación!
Desde este documento
he querido transmitir algo que para mí viene de muchos años
atrás, y que me parece ha de volar como el viento, pues no
acabo de comprender que se mantenga en el desconocimiento, la existencia
del Jesús Invisible de Gaudí, en la Fachada del Nacimiento,
de la Sagrada Familia. Las interpretaciones que cada uno quiera dar,
o las que surjan a partir de datos hasta el momento no tenidos en
cuenta, que pudieran modificar aspectos de lo aquí expuesto,
aunque importante no es lo relevante, lo realmente fundamental es
que se reconozca esta magistral escultura que Antoni Gaudí
nos regaló, y que misteriosamente la misma Creación no le permitió revelar, el Peñasco de Montserrat con
su Jesús Invisible.
Exclama Maragall:
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«¡Qué
hermoso símbolo para írselo transmitiendo unos
a otros los siglos!»
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