El Jesús Invisible de Gaudí
|
Creado: Noviembre 2004
|
 |
Un Canto al Amor - Autor: PAR |
Última
Revisión: Agosto 2005 |
|
|
| |
Llegados a este punto, la sección final del presente documento,
se me hace difícil imaginar el panorama mental del lector,
puesto que a mi parecer el Jesús Invisible de Gaudí
en diferentes sentidos, es una Lección de Vida.
De la Vida, que es lo que nosotros somos en un sentido
muy íntimo y a la vez en un sentido total.
El Jesús Invisible de Gaudí es como
el Amor, uno lo ha de descubrir por sí
mismo.
Permítame
el lector, ya que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí,
que sea un poco atrevido y le haga una sugerencia muy sencilla de
realizar. Siéntese relajadamente en un lugar donde pueda permanecer
solo por un cierto tiempo. Tómese todo el tiempo del mundo,
no hay futuro, sólo el presente vivo, el ahora. Contemple la
Creación, el espacio, las cosas que han surgido en él,
al mismo tiempo que el propio contenido del cerebro, cómo opera
el pensamiento, encuéntrese en total calma y tranquilidad con
el completo Universo y con usted mismo.
Ahora, en
este momento de Paz, en el que no hay miedo, deje
de lado, y sé que esta cuestión puede ser ardua, pero
por favor, hágalo por un momento, todas las construcciones
mentales que abrigamos en nuestra memoria, valga decir en nuestro
pensamiento, en definitiva en el cerebro, tanto de tipo científico,
que es todo aquello que podemos constatar, como de tipo religioso,
que es la comprensión que podemos llegar a alcanzar de nuestra
relación con el Cosmos y el Movimiento Creacional,
así como de tipo psicológico, que es la imagen
que uno tiene de sí mismo y de los demás. Sienta la
Vida en su totalidad sin conceptos. Estamos observando,
y nos observamos a nosotros mismos, que es lo mismo que estar observando
al ser humano total, a la humanidad, puesto
que uno en realidad es lo mismo que la humanidad.
En este punto, libre de explicaciones, de teorías, de creencias
de ninguna clase, el ser humano desnudo,
con una mente libre de fronteras y horizontes, en un acto
altamente racional de cuestionamiento propio, de uno mismo, y del
Mundo, hágase, hagámonos la siguiente pregunta ¿Cunde
el Amor en los seres humanos? ¿Sabemos lo
que es el Amor? ¿Cunde el Amor
dentro de uno mismo?
No la conteste
muy rápidamente, pues si así lo hacemos, la respuesta
será un acto reflejo, y para que ella pueda aportar luz, hemos
de dejarla que penetre muy hondo, y que su signiificado surja de la
percepción clara de la Inteligencia; de la observación
directa del estado en que nos encontramos el ser humano: en relación
con la Creación, sociológicamente, y con uno mismo,
en lugar de hacerlo desde el archivado conocimiento. Esta cuestión
la ha de responder cada uno, de una forma tan vital como uno experimenta
la vivencia, de manera tan esencial como uno siente que está
vivo. La Belleza, la Verdad, el Amor, son la misma cosa en tal grado
que podemos aseverar que son un único movimiento, por lo cual
no pueden fluir por separado, de hecho, ¿algo no se encuentra
unido?. Hasta hace relativamente muy poco tiempo, vivió entre
nosotros un hombre, Krishnamurti, que dedicó toda su Vida a
desplegar la Belleza de la Verdad, que es el Amor, lo único
que puede liberar a la mente atrapada en el conflicto y el sufrimiento,
y esa substancial enseñanza que nos legó abriga las
claves de la investigación interior y del descubrimiento propio,
única entrega que puede conducir al hombre y a la mujer al
completo acceso a la Inteligencia, que es el Amor Creacional.
El Jesús
Invisible de Gaudí, |
Símbolo
Metafísico del Amor Creacional.
|
|
Composición Mente Factual 2005.
Nosotros, los
seres humanos, hacemos una Vida de guerras y matanzas en el campo
de batalla, y crueles luchas en el campo de la competencia comercial
y la realización personal, el hombre grande y los muchos pequeños,
el hombre superior y el inferior, angustias, sufrimientos y tormentos por el llegar a ser, y por el llegar a no ser, opresión y miedo.
Esta es la Vida que vivimos, que intentamos ocultar con la Vida que
imaginamos. Esto ocurre en el Mundo pues es como nosotros lo hacemos,
y ocurre en nuestro interior porque nosotros ahora somos
así, ignorantes y carentes de Inteligencia y Amor, hacemos
lo que ahora somos, un mundo sin Paz, ni social, ni interior, en las
relaciones de la Vida de cada día. En Verdad uno puede ver
que esta forma de vivir no es Amor, y es obvio, pues donde no hay
Paz no puede fluir el Amor.
El pensamiento,
con todas sus concepciones jerárquicas, con sus impregnaciones
del pasado tomadas como real, con su capacidad de proyectar ilusiones,
y sobretodo, con su más nefasta creación, el “ego
céntrico”, ha destruido la Paz, dentro de uno mismo y
en la relación. Los seres humanos hemos destruido la Paz. Y
la Paz, interior y en la relación, es la puerta que deja penetrar
al Amor. Sin Paz interior y en la relación no puede existir
el Amor. Tan acostumbrados estamos a vivir sin Paz, que sin detenernos
a cuestionar toda nuestra actividad, nos parece natural vivir sin
Amor creyendo que vivimos con Amor.
El Amor está
más allá del conocimiento, sea conocimiento verificado
o creído. El Amor es algo que uno no puede poseer, ya que lo
que se posee no es Amor. El Amor está más allá
del uno mismo. No se puede medir el Amor, por lo tanto tampoco se
puede parcelar, puesto que el Amor es energía pura, no es algo
material. El Amor es una cualidad que fluye en la Creación,
y que uno no puede capturar ni crear, sólo puede abrirse a
él, viviendo en la completa Paz. Nos dice Krishnamurti:
 |
«Algunos
hombres lo han señalado, pero por seguir a esos hombres
uno jamás abrirá su corazón al amor, lo
único que hará, será llenar su cerebro
de ideas que encadenarán al corazón, y el amor
no es ni una idea ni un concepto, por eso seguirá viviendo
sin esa llama que todo lo cura y desde la que nada hay mal hecho.» |
 |
La completa
obra de Gaudí es un Canto a la Vida,
el Jesús Invisible de Gaudí es un Canto
al Amor. Un trascendental Canto al Amor
sería que los seres humanos viviéramos
con Amor. Hacer eso, vivir en el Amor,
y ninguna otra cosa, sería verdaderamente loar
a Dios.
Alguien en una
ocasión le preguntó a Krishnamurti qué entendía
por Amor, siento especialmente significativo concluir el documento
transcribiendo un corto fragmento, final de la extensa respuesta que
dio con total Belleza, pues toda ella era un reflejo de la Verdad:
 |
«...
Acerca del amor no se puede pensar; el amor no puede ser cultivado
ni practicado. La práctica del amor, la práctica
de la fraternidad, sigue estando en el ámbito de la mente,
y por lo tanto no es amor. Cuando todo eso que no es amor ha
cesado, entonces surge el amor, entonces conoceréis qué
es amar. Por consiguiente el amor no es cuantitativo sino cualitativo.
No decís amo al mundo entero; pero cuando
sabéis amar a uno, sabéis amar a todos. Es porque
no sabemos amar a uno, que nuestro amor a la humanidad es ficticio.
Cuando amáis, no hay ni uno ni muchos: hay sólo
amor. Sólo cuando hay amor pueden resolverse todos nuestros
problemas; y entonces conoceremos su felicidad y su bienaventuranza.» |
 |
|
|
|
|
|